“Armenia expandió mi imaginación y me alentó a ser un poquito más ambicioso en la vida”

Antes de ser una estrella del indie pop, de viajar por el mundo para tocar en festivales masivos y sonar en todas las radios con sus hits pegadizos como “Safe and sound” y “Kangaroo Court”, Sebu Simonian era un chico como cualquier otro. Nacido en 1978 en Siria y descendiente de sobrevivientes del Genocidio Armenio, el integrante del dúo Capital Cities pasó los primeros años de su infancia en Líbanoantes de establecerse con toda su familia en Los Ángeles, California. Allí se graduó en la escuela secundaria de Glendale, ciudad conocida como la “pequeña Armenia” de Estados Unidos. En aquella gran comunidad creció y participó de Unión Juventud Armenia (UJA o Armenian Youth Federation en inglés).

Habiendo nacido en Siria, ¿cómo podemos ayudar a nuestros compañeros de allá?

Para ayudar a los armenios de Siria, pueden realizar donaciones al Syrian Armenian Relief Fund (www.syrianarmenianrelieffund.org).

¿Tus raíces armenias influenciaron tu música?

Escucho mucha música armenia, especialmente a Gomidas. También amo a Parsegh Ganatchian, Aram Khachaturian, Arto Tuncboyajian y Tigran Hamasyan.

Como figura pública, tu opinión es escuchada. Sabemos que hiciste un montón de cosas dentro y por la comunidad armenia cuando eras más chico, pero ¿cómo esperás aportar a la Causa ahora que estás en el centro de la escena mediática?

Espero lograr que la gente esté más al tanto de la Causa Armenia, así como también de otras como la compasión hacia los animales y el respeto por el medio ambiente.

Estamos celebrando el 75° aniversario de Unión Juventud Armenia de Sudamérica. Sabemos que fuiste miembro de nuestra organización en Estados Unidos. ¿Cómo recordás aquellos días? ¿Alguna vivencia en particular que te haya marcado y nos quieras contar?

¡Sí! Fui miembro de Armenian Youth Federation en Glendale, California. Nos juntábamos todos los viernes, hablábamos sobre Armenia y organizábamos y participábamos en eventos culturales y educativos. Marchábamos todos los años por el reconocimiento del Genocidio Armenio. Las amistades que hice en ese entonces van a durar para siempre.

También formaste parte del equipo del diario Asbarez como asistente editorial de la sección en inglés, por lo que trabajaste de formas muy diversas por la Causa Armenia. ¿Cuál de ellas pensás que fue la más importante? ¿Cuál disfrutaste más?

La cosa más importante que hice fue visitar Armenia. Fui con una actitud positiva y un deseo de aprender y ayudar. Armenia expandió mi imaginación y me alentó a ser un poquito más ambicioso en la vida. Estuve ahí numerosas veces, siempre volveré y algún día me quedaré.

Por Romina Bedrossian
Fotos Matías Casal