Marcha a la embajada de Azerbaiyán por las matanzas de Sumgait, Bakú y Kirovabad

vyxb7qc5Hoy marchamos a la embajada de Azerbaiyán para reclamar justicia por las matanzas de Sumgait, Bakú y Kirovabad.

Agradecemos a Carlos Raimundi, Pablo Ferreyra, Maximiliano Ferraro, Seamos Libres, Nuevo Encuentro, Agrupación Federico García Lorca, Solidaridad Mas Igualdad, Damian Rilo, La Amaya, Liga de Jóvenes Sudamérica, ՀՄԸՄ – Homenetmen Buenos Aires, por convocar, acompañarnos u adherir a la marcha.

Esto sigue el lunes 2 de marzo a las 17:30hs en la Puerta de la Ciudadela, Montevideo, donde haremos una intervención urbana. ¡Verdad, memoria, justicia y reparaciones!

Por último, compartimos el discurso pronunciado por el compañero Ary Assadourian durante la manifestación:

cji5uc2pUna vez más nos hemos reunido para reclamar memoria, verdad, justicia y reparación a la República de Azerbaiyán.

Las matanzas, las persecuciones, el hostigamiento, el despojo y el desplazamiento de los armenios que vivían en Azerbaiyan hasta fines de la década de los ochenta, constituyen, sin lugar dudas, un crimen de lesa humanidad por el que el Estado de Azerbaiyán debe hacerse responsable. La campaña de limpieza étnica, ejecutada en las ciudades de Sumgait, Bakú y Kirovabad en 1988 no debe quedar impune.

Los miles de armenios asesinados y los más de 350.000 que debieron buscar refugio en otros países, obligan a nuestra sociedad a tomar posición y es por eso que salimos con estas banderas, las que hoy todos portamos, a la calle.

Por eso nos encontramos acá: para pedirle al país que representa esta embajada que reconozca y repare el terrible crimen cometido contra la humanidad y para que ponga fin, de una vez por todas, a los discursos xenófobos que alimentan el odio contra los armenios.

Lo que ocurrió en 1988 no puede ocurrir nunca más.

Nunca más la humanidad puede permitir que grupos paraestatales irrumpan en las casas de nadie a violar, matar y saquear.

Nunca más la violación de los derechos de los armenios, o de cualquier grupo étnico que fuere, debe quedar impune.

Nunca más la negación de los crímenes ha de ser una posibilidad para el perpetrador.

Azerbaiyán tiene que poner fin al negacionismo.

Azerbaiyán tiene que dejar de promover la xenofobia y el racismo contra los armenios.

Los representantes diplomáticos de Azerbaiyán, como los que aquí detrás se encuentran, tienen que poner fin a su campaña de difamación y tergiversación de la verdad histórica.

La mentira organizada no está hecha para durar, nuestro país es testigo de eso.

No importa cuánto se insista con teorías como la del enemigo interno, la del enemigo externo o la del terrorismo desestabilizador, o simplemente la del caos y el desorden, al final, la verdad siempre se impone.

Y lo cierto es que cuando en la Argentina del 76 los militares anunciaban con bombos y platillos la victoria sobre la subversión, lo que en verdad ocurría era que en los cuarteles se estaba torturando y desapareciendo a los dirigentes sindicales y políticos argentinos.

Hoy, gracias a la lucha por la memoria, la verdad y la justicia, sabemos que lo que ocurrió allí fue un Genocidio.

Y por eso estamos aquí, para decirles a los mentirosos que trabajan en esta embajada que no importa cuánto hagan para mostrar a su país en las camisetas de fútbol de Madrid o de Boedo, no importa cuántos viajes al Mar Caspio ofrezcan, no importa cuántos canapés coman en las cancillerías del mundo, no importa cuántos profesores universitarios seduzcan con sus becas y no importa cuánto bailes con la ropa típica armenia hagan, al final, la verdad se impone, y la verdad acá es que Azerbaiyán es responsable de cientos de miles de muertes y desapariciones y que lo que ocurrió en Azerbaiyán constituyen crimenes de lesa humanidad que deben ser reparados.

Nada de lo que ocurre hoy día es casual.

Las manipulaciones de los cuadros políticos y de los periodistas azerbaiyanos incitan al odio hacia los armenios.

Y este odio es promovido con la sola finalidad de conservar un status quo en el que los periodistas no se pueden expresar libremente y la oposición política es inexistente.

Con ese panorama, el enemigo externo, los armenios, son el gran distractor de todos los males del régimen.

Por eso el Presidente de Azerbaiyán, Aliyev, sostiene que “nuestros principales enemigos son los armenios del mundo” o “Armenia no es ni siquiera una colonia, no merecen siquiera ser sirvientes”.

Y por eso los armenios de la República de Nagorno Karabaj deben vivir bajo la amenaza constante del reinicio del intento de aniquilación.

No debe olvidarse el emblemático caso de Kurken Markarian, el soldado armenio asesinado a hachazos, mientras dormía, por el soldado azerí Ramil Safarov. Ambos participaban de cursos de inglés que dictaba la OTAN en el marco de la “Asociación para la Paz” en Hungría. Negociada espuriamente la extradición con Hungría, Safarov regresó a Azerbaiyán donde no solo no terminó de cumplir su condena, sino que se lo declaró héroe nacional y se le otorgó una pensión vitalicia en calidad de tal

En ese contexto, la República de Nagorno Karabaj, libre e independiente desde hace 23 años reafirma su voluntad democrática y pacífica.

Sin embargo, y en contra de los esfuerzos realizados por el Grupo de Minsk, el Estado de Azerbaiyán despilfarra miles de millones de petrodólares en armamento militar.

Esta carrera por la supremacía militar de Azerbaiyán persigue la explícita finalidad de terminar el “cese al fuego” logrado en el año 1994 y reanudar el intento de aniquilar a los armenios de la República de Nagorno Karabaj y de la República de Armenia.

Por eso, y en contra de los discursos de odio azerbaiyanos, nosotros venimos, pacíficamente, a traer nuestros reclamo.

No entendemos por qué este vallado. ¿A qué le temen?

¿Temen que no nos falte memoria?

¿Temen que no nos falte hambre de verdad y justicia?

¿Temen tener que reparar?

Tanto temor solamente evidencia su manera de actuar, pero nosotros no vamos a ceder ante su miedo y victimización en el centenario del genocidio contra el pueblo armenio, del que las matanzas en Bakú, Sumgait y Kirovabad no son más que un vil intento de continuarlo.

Dejemos que el embajador de Azerbaiyán se siga paseando con sus bolsillos llenos de petrodólares por los despachos de funcionarios, que siga convidando caviar a periodistas y profesores, pero no dejemos que tanto lujo asiático distraiga a nuestra sociedad y a nuestro Estado de la política de memoria, verdad y justicia que nos coloca a la vanguardia internacional de la lucha por los derechos humanos.

Por todas las victorias conseguidas y las próximas que vendrán, aumentemos nuestra participación, nuestro activismo, y sumemos más compañeras y compañeros a esta lucha por justicia que hoy protagonizamos.

Señor embajador, le prometemos que volveremos a encontrarnos todas las veces que sean necesarias hasta que se haga justicia.

Hasta que el Estado de Azerbaiyán reconozca su historia y abandone sus mentiras.

Hasta que termine con las amenazas de aniquilamiento.

Hasta que reconozca a la República de Nagorno Karabaj como un Estado libre e independiente.

No vamos a dar el brazo a torcer.

Seguiremos acá.

Gracias a todos, sigamos luchando, no aflojemos y la verdad prevalecerá.

 

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