Palermian

Entre noviembre y diciembre de 1941 en Palermo, a la par que en el resto de Sudamérica, se crearon las filiales “Anahid” (femenina) y “Vartán” (masculina) -que luego se denominaría “Mikaelian”, en póstumo homenaje al fundador fallecido días después del congreso fundacional. Más tarde se fusionarían, adoptando el nombre de Arshavir Shiraguian que aún se mantiene hasta ahora.

En su cincuentenario -1964-1965-, Unión Juventud Armenia, junto con otras instituciones juveniles de la colectividad, crearon en Buenos Aires, la CIJA (Comisión Interinstitucional de Juventudes Armenias). Las primeras reuniones de la CIJA tuvieron como objetivo coordinar esfuerzos con motivo de la visita del Maestro Tigrán Petrosian, campeón mundial de ajedrez, y se extendieron a las reivindicaciones por el Genocidio Armenio. Hasta los ’70, lo social era lo que predominaba en UJA (encuentros, reuniones, salidas etc). Pero en 1978, la organización modificó su espectro de acción, sobre la base de los cambios producidos en la estructura institucional de las colectividades armenias de Sudamérica. Hasta entonces, UJA había desarrollado durante décadas su labor a nivel cultural, deportivo, y social, siendo uno de los principales abanderados de la lucha por la Causa Armenia y la construcción de una Armenia libre, unida e independiente.

A fines de los ’70, para UJA Buenos Aires fue un momento difícil. En el contexto de la dictadura cívico militar en Argentina, la falta de comunicación era moneda corriente y militar en una organización ponía en riesgo la vida de los enguerner, quienes sin embargo se mantuvieron firmes en su posición a pesar de las recomendaciones de sus padres y cercanos. Por ese entonces, dirigentes de UJA organizaron las primeras pegatinas, realizadas por sus propios medios con baldes, brochas y carteles. El alza creciente de las movilizaciones por la Causa Armenia, realizadas por los jóvenes e inspiradas en las demandas de la FRA Tashnagtsutiún, alcanzaron nuevas metas con la acción generalizada de la diáspora. La parte social se dejó de lado y la militancia por la Causa Armenia comenzó a ser el objetivo primordial. Por este motivo, se perdieron algunos ujatzí de la época, no tan interesados en estas cuestiones. Entre los hitos más importantes de aquella época de militantes incansables, en el ’87 los enguerner realizaron un ayuno de 104 horas en la Catedral San Gregorio El Iluminador, y al año siguiente una huelga de hambre. También, tomaron la aerolínea estatal de la Unión Soviética en Buenos Aires, Aeroflot.

En el ’91, algunos enguerner viajaron a Armenia para poner el cuerpo ayudando, desenvolviendo una tarea noble y llena de buenos significados. Además, participaron del referéndum para que Armenia se declarara libre de la URSS.

Para fines de la década y en los comienzos del nuevo milenio, las tres filiales de Buenos Aires solían hacer actividades solidarias, como ir comedores populares y realizar colectas de juguetes, lo que les parecía interesante y movilizador. Organizaban campamentos en distintas partes del país y también internacionales, iniciativa que se prolongó hasta el 2007. Editaban con frecuencia la revista Gamk y tenían un programa de radio una vez por semana. UJA se juntaba en nuestro agump de Palermo, y todavía, eran casi los únicos que se movilizaban los 24 de Abril.

El punto de inflexión por aquel entonces fue el campamento de Tigre de diciembre del 2003, en el marco de un proyecto para revitalizar y reformular  la juventud armenia de Sudamérica, del que participaron más de un centenar de jóvenes. Desde entonces, UJA cobró fuerza a nivel regional, a partir de la reactivación de las filiales y la energía del nuevo Badanegan Miutiun.

Con formatos innovadores, en Arshavir Shiraguian se llevaron adelante proyectos en las escuelas comunitarias para difundir la Causa Armenia, instalar la cuestión de Nagorno Karabaj y otros temas, como el uso de las redes sociales y el voto joven. Además, en los últimos años, sus miembros emprendieron distintos proyectos y actividades con un fuerte eje en los social y en lo político, realizando también capacitaciones y vinculándose con otras organizaciones. A través de diversas iniciativas, lograron llevar la Causa Armenia a distintos espacios juveniles, culturales y políticos del barrio, como también de la Ciudad. La apertura de la embajada de Azerbaiyán en Capital Federal supuso nuevos desafíos para los locales, quienes reforzaron su militancia contra el negacionismo encarando así también el centenario del Genocidio Armenio.

El amor y la convicción por la causa perduran intactos a través del tiempo. Nuestra salita en el agump de Palermo, aunque reformada, sigue atesorando miles de recuerdos en sus cuatro paredes que ya son nuestra casa. Después de 75 años, seguimos siendo soldados de nuestros ideales.

Filial Arshavir Shiraguian de Palermo, Buenos Aires

Educando para la memoria

No hay “no lugares” ideológicos, decía el ex Ministro de Educación prof. Alberto Sileoni. A algunos docentes les cuesta aceptar este “manifiesto” tan “paulofreiriano” pero en Jrimian es condición para sentirse cómodo. Porque en sintonía con los lineamientos de la FRA-Tashnagsutiún, el colegio Jrimian está parado en la vereda firme y decisiva de Educar para la memoria y no de memoria, entendiéndola en su concepción realista y activa.

La Memoria no es recordar desde lugares de ciudadanía pasiva, homenajeando y sosteniendo sólo lo construido por otros. Es conocer, ser protagonistas de hechos culturales, recreando, re-construyendo, siendo acompañantes de caminos de los alumnos para que luego sean ellos quienes busquen sus propios acompañantes, sus propias causas a defender, sus propias justicias por las que luchar.

Trabajar en proyectos conducidos por profesionales idóneos pero a la par de niños y jóvenes en aulas que sean usinas de ideas y de sueños, construyendo aprendizajes desde lo cotidiano y permanente, favorece la formación de generaciones que no elijan ser usurpadoras, genocidas o intolerantes. Tomamos como ejemplo de este modo de abordar la Educación el proyecto sobre Derechos Humanos De un 24 a otro 24, Jrimian por la memoria, la Verdad y la Justicia. Su nombre, emblemático en sí mismo, hace referencia al 24 de marzo de 1976 (comienzo formal del último proceso dictatorial cívico militar en Argentina) y al 24 de abril de 1915 (comienzo simbólico del Genocidio que el Imperio turco otomano perpetró contra el pueblo armenio, continuándose a través del estado turco moderno con su negacionismo y no reconocimiento), fechas fundamentales de dos procesos históricos de vulneración de derechos de los pueblos en manos del estado. También implica el movimiento de ir de una causa a otra, para aprenderlas y defenderlas, tomando estas dos por la cercanía a nuestra comunidad educativa pero para ayudar a desarrollar la conciencia ciudadana y la actitud de lucha necesaria por todos los 24 que circulan por la historia y por el mundo. La tarea docente en este proyecto es facilitar los aprendizajes de los jóvenes ofreciendo variadas puertas de entrada a las temáticas. El trabajo desde diferentes materias lo permite, lo habilita y lo estimula. La forma de trabajo se centra dentro de un marco comparativo, para pensar también en otras situaciones de violencia extrema que han atravesado los pueblos en la historia de la humanidad y que lamentablemente aún se repiten. Al mismo tiempo, se propone contribuir al desarrollo de jóvenes con espíritu crítico y comprometidos con la defensa activa de los valores que sustentan la vida democrática, el respeto de los Derechos Humanos y las libertades fundamentales, comenzando por los hechos y acciones cotidianas, entendiendo que la discriminación o el respeto por las diferencias son caminos que todos los individuos pueden elegir y desde allí ejercer sus acciones que pueden ser diametralmente opuestas entre sí.

A esto nos conduce este trabajo en las aulas, pensando el concepto de genocidio como la máxima expresión de la discriminación. Nos preguntamos entonces: ¿podremos trabajarlo desde el eje de la convivencia cotidiana y social?, ¿podemos iniciar el trabajo desde otro nivel educativo con alumnos más pequeños? Y tras muchas reflexiones con especialistas, creemos que sí. La convivencia, respetuosa de las diferencias, es el punto de partida .

En este proyecto cada curso se transforma en un espacio para pensar, para trabajar y debatir. Las lecturas de libros, las historias, las propuestas áulicas de los docentes giran en torno a ejes elegidos anualmente. El desafío para los profesores es abandonar las miradas lineales, estáticas, estables y ordenadas de las materias que enseñan.

Quien aprende sobre un proceso genocida, aprende sobre otros si ese aprendizaje no se confunde con mero acopio de información. Pero la propuesta de Jrimian trasciende este proyecto concreto y avanza sobre el trabajo más integral aún.

Cuando se trabaja sobre cada actitud, sobre cada aspecto de la convivencia, cuando cuidar y cuidarse quiere decir no mirar al otro en su diferencia para segregarlo sino para enriquecerse, cuando aprender es básicamente con otros, cuando se entiende que lo colectivo suma a la formación personal y viceversa, cuando se ejercita la resiliencia como esencial… indudablemente se está trabajando sobre los valores más primigenios del pueblo armenio. Decíamos… entonces… ¿educar en la Memoria sobre “lo armenio”? Sí. De esta forma.

Equipo de conducción del Colegio Armenio Jrimian

“Armenia expandió mi imaginación y me alentó a ser un poquito más ambicioso en la vida”

Antes de ser una estrella del indie pop, de viajar por el mundo para tocar en festivales masivos y sonar en todas las radios con sus hits pegadizos como “Safe and sound” y “Kangaroo Court”, Sebu Simonian era un chico como cualquier otro. Nacido en 1978 en Siria y descendiente de sobrevivientes del Genocidio Armenio, el integrante del dúo Capital Cities pasó los primeros años de su infancia en Líbanoantes de establecerse con toda su familia en Los Ángeles, California. Allí se graduó en la escuela secundaria de Glendale, ciudad conocida como la “pequeña Armenia” de Estados Unidos. En aquella gran comunidad creció y participó de Unión Juventud Armenia (UJA o Armenian Youth Federation en inglés).

Habiendo nacido en Siria, ¿cómo podemos ayudar a nuestros compañeros de allá?

Para ayudar a los armenios de Siria, pueden realizar donaciones al Syrian Armenian Relief Fund (www.syrianarmenianrelieffund.org).

¿Tus raíces armenias influenciaron tu música?

Escucho mucha música armenia, especialmente a Gomidas. También amo a Parsegh Ganatchian, Aram Khachaturian, Arto Tuncboyajian y Tigran Hamasyan.

Como figura pública, tu opinión es escuchada. Sabemos que hiciste un montón de cosas dentro y por la comunidad armenia cuando eras más chico, pero ¿cómo esperás aportar a la Causa ahora que estás en el centro de la escena mediática?

Espero lograr que la gente esté más al tanto de la Causa Armenia, así como también de otras como la compasión hacia los animales y el respeto por el medio ambiente.

Estamos celebrando el 75° aniversario de Unión Juventud Armenia de Sudamérica. Sabemos que fuiste miembro de nuestra organización en Estados Unidos. ¿Cómo recordás aquellos días? ¿Alguna vivencia en particular que te haya marcado y nos quieras contar?

¡Sí! Fui miembro de Armenian Youth Federation en Glendale, California. Nos juntábamos todos los viernes, hablábamos sobre Armenia y organizábamos y participábamos en eventos culturales y educativos. Marchábamos todos los años por el reconocimiento del Genocidio Armenio. Las amistades que hice en ese entonces van a durar para siempre.

También formaste parte del equipo del diario Asbarez como asistente editorial de la sección en inglés, por lo que trabajaste de formas muy diversas por la Causa Armenia. ¿Cuál de ellas pensás que fue la más importante? ¿Cuál disfrutaste más?

La cosa más importante que hice fue visitar Armenia. Fui con una actitud positiva y un deseo de aprender y ayudar. Armenia expandió mi imaginación y me alentó a ser un poquito más ambicioso en la vida. Estuve ahí numerosas veces, siempre volveré y algún día me quedaré.

Por Romina Bedrossian
Fotos Matías Casal

La IUSY y el Genocidio Armenio

La reunión del Consejo Mundial de la IUSY  celebrada en mayo de 2015 en Ereván, fue sin duda un hecho relevante que trascendió las fronteras de Armenia, dado que fue la primera vez que la mayor organización mundial que agrupa las juventudes socialistas, socialdemócratas y laboristas del mundo se reunía en el Cáucaso Sur.

La reunión del Consejo Mundial fue precedida por la reunión del Presídium de la IUSY, lo que configuró un espacio político de relevancia, donde se  discutieron cuestiones organizativas de las juventudes socialistas, como así también las políticas y agendas de cada una de las regiones que conforman esta organización global.

La reunión organizada por Juventud de la Federación Revolucionaria Armenia-Tashnagtsutiún, se realizó teniendo como marco las conmemoraciones del Centenario del Genocidio Armenio, y fue en este sentido que el Consejo Mundial de la IUSY, se expresó en forma contundente con una resolución aprobada por unanimidad, donde no solo se condena a Turquía por organizar y ejecutar el genocidio contra al pueblo armenio, sino que se repudian las políticas negacionistas implementadas por las actuales autoridades de la República de Turquía, agregando “…que intentan silenciar y sobornar toda iniciativa que tenga como objetivo el reconocimiento y la reparación del Genocidio Armenio”.

La Juventud del partido Tashnagtsagán es un miembro activo de la IUSY consecuente con los principios y actividades que se realizan tanto a nivel regional como a nivel mundial, en cargos ejecutivos en los Comités regionales hasta llegar a ocupar en la actualidad la Vice Presidencia de la misma.

La Resolución sobre el Genocidio Armenio aprobada por la IUSY, se inscribe en el marco del reconocimiento que oportunamente ha realizado la Internacional Socialista y reafirmado recientemente en ocasión del Centenario del Genocidio Armenio.

La IUSY es una organización fraternal de la Internacional Socialista, siendo esta quien agrupa a los partidos socialdemócratas, socialistas y laboristas, y actualmente cuenta con 153 partidos políticos y organizaciones de los cinco continentes.

Por Ing. Mario Nalpatian (Vicepresidente de la Internacional Socialista)

 

Resolución de la IUSY sobre el 100 aniversario del Genocidio Armenio

La Unión Internacional de Juventudes Socialistas (IUSY), siendo fiel seguidor de los principios de la justicia, la democracia, la igualdad y los derechos humanos, reafirma su posición sobre el Genocidio Armenio mientras el mundo conmemora el 100° aniversario del primer genocidio del siglo XX. El Genocidio Armenio abrió un nuevo círculo de genocidios que fueron alentados por la impunidad de los autores del primer genocidio, inspirados por sus técnicas y métodos genocidas. El genocidio es un delito de derecho internacional contrario al espíritu y a los objetivos de la IUSY.

Es por eso que:

IUSY condena el genocidio contra el pueblo armenio que fue planeado y llevado a cabo por el Imperio Otomano y diversos regímenes en Turquía entre 1915 y 1923. Durante estos años más de 1.500.000 armenios que vivían en su patria ancestral (lo que se conoce en gran parte como Turquía del este hoy en día), fueron exterminados brutalmente; su patrimonio fue confiscado y destruido en gran medida. El pequeño número de armenios que sobrevivieron se extendió a todo el mundo.
IUSY condena enérgicamente la negación del Genocidio Armenio por parte del gobierno turco, así como todos los intentos de la República de Turquía para silenciar y sobornar a toda iniciativa que tenga como objetivo el reconocimiento y la reparación del Genocidio Armenio. IUSY cree que la negación del genocidio es un doble crimen que debe ser castigado y no tiene nada en común con el derecho a la libertad de expresión.

IUSY apoya a Armenian Youth Federation (AYF) y la lucha del pueblo armenio por el reconocimiento y la reparación del Genocidio Armenio llamando a Turquía a iniciar un proceso inmediato de eliminación de las consecuencias del Genocidio Armenio e iniciar un proceso de restauración de los derechos del pueblo armenio. IUSY cree que este es el único camino fiable para la reconciliación de los dos países y naciones.

IUSY ve la educación como una de las formas más importantes y constructivas en la lucha contra cualquier forma de extremismo. Con esto, hacemos un llamado a nuestras organizaciones miembros a difundir el Genocidio Armenio, porque sólo conociendo y condenando los genocidios pasados ​​podemos prevenir que otros nuevos se lleven a cabo.

Un sentimiento

Si hiciéramos un paralelismo con términos futboleros indudablemente diríamos que ser de Unión Juventud Armenia es un “sentimiento”. Pero para este caso le agregaría que es una “forma de vida”, sobre todo teniendo en cuenta que UJA representa la fuente, la fuerza revolucionaria de la FRA transformadora de la realidad.

Además en mi caso pareciera que es congénito, que tengo incorporado el ADN de nacimiento, ya que no sólo mi padre de Buenos Aires y madre cordobesa se conocieron en un encuentro de UJA, sino que además Mairanush fue la primera presidenta mujer de UJA de la filial de Córdoba allá por los años 50. Pasaron muchos años y tuve el orgullo de asumir esa misma responsabilidad. En 1986 tuve la oportunidad de participar en mi primer campamento mundial de UJA en la isla de Chipre y compartir esa experiencia con casi un millar de jóvenes de todo el mundo. Además forme gracias a UJA amigos de la vida con quienes seguimos compartiendo la militancia partidaria hasta nuestros días. La lucha y la militancia personales toman fuerza pero se transforman en insignificante cuando 5 jóvenes de nuestra misma edad se inmolaban y ofrendaban sus propias vidas en Lisboa. Esos mismos hechos de heroísmo despojados de cualquier egoísmo se repitieron después en Líbano, Artsaj y ahora en Siria. Seguramente nuestros Simón, Vahe, Vartán tenían los mismos genes e ideales que Kevork Chavush, Tehlirian o Yerganian.

Seguramente la lucha de hoy, se libra on line en tiempo real por los medios y redes actuales pero el enemigo es el mismo: Turquía y su negacionismo respecto a su autoría y responsabilidad del Primer Genocidio del siglo XX donde fueran masacrados 1.500.000 de armenios y Azerbaiyán y su pretensión de ocupación territorial. Esta conjunción tiene nombre propio: Panturquismo.

Por Ing. Eduardo Torosian

“La consigna que Abuelas tuvo siempre fue abrir los brazos, nunca cerrarlos”

Estela de Carlotto no necesita presentación. Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo y referente mundial en el ámbito de los derechos humanos, en 2014 logró recuperar la identidad de su nieto Ignacio Guido Montoya Carlotto. Abuelas cumplirá 40 años de lucha en 2017, lleva 121 nietos recuperados para noviembre de 2016 y su trabajo de restitución de las identidades apropiadas por la última dictadura cívico militar argentina es la inspiración para todos los que participan en Unión Juventud Armenia de Sudamérica y en causas de defensa de los derechos humanos. “Tenemos bastones porque nunca nos arrodillamos”, decía durante el festejo por los 39 años de Abuelas.

¿Porque son tan importantes las políticas públicas que desarrolla el estado en materia de derechos humanos?

Nosotros tenemos una consigna: el estado terrorista es el que hizo la desaparición de 30.000 personas, el robo de 500 bebes, el robo de bienes. El estado de derecho tiene la obligación de reparar. Esa reparación es el compromiso que tiene el que asume con todas las garantías de la ley y por el voto popular el mando del gobierno para dirigirnos en nuestro nombre, porque en realidad el soberano es el pueblo. La relación de una organización no gubernamental y el estado es exigirle al estado que cumpla con sus obligaciones de verdad, memoria y justicia y en eso somos implacables. Podemos entender que hay cosas que no nos gustan, pero podemos hablarlas, combatirlas desde un lugar sano, nunca con violencia ni con agravios ni con mentiras, sino con la verdad y el diálogo. La consigna que Abuelas tuvo siempre fue abrir los brazos, nunca cerrarlos.

Somos una organización muy compleja porque, lógicamente, de haber empezado un grupo de señoras inexpertas, de diferentes condiciones sociales, culturales, religiosas, ideológicas, seguimos siendo así distintas después de 39 años. Pero estamos juntas y eso es un milagro porque el fondo, el tronco, es el amor a nuestros hijos y a nuestros nietos y el querer saber dónde están, recuperar los restos de los que han sido asesinados y encontrar a los jóvenes -hoy adultos- que son nuestro nietos.

Esa consigna se la transmitimos a los jóvenes que nos acompañan, que están en nuestra comisión y son el relevo, para que el día de mañana cuando no exista ninguna abuela ellos sigan.

Hay más de 600 centros clandestinos a lo largo del país y se están transformando todos en espacios de memoria intocables. Estamos bregando para que la ex ESMA -que es muy emblemática de esa crueldad- pase a ser un patrimonio de la humanidad y que todos lo demás sean espacios de cultura, de comunicación, de enseñanza, de visita de escuelas; y hacerlo no por morbo, no es un museo donde se enseñan cosas escabrosas, sino un lugar de alegría, la misma alegría que tenían nuestros hijos.

¿Cómo ven la situación del otorgamiento de prisiones domiciliarias a represores? Por ejemplo en el caso de Miguel Etchecolatz y el juez Carlos Rozanski, que mencionó al Genocidio Armenio como antecedente en el fallo contra Etchecolatz, y hoy terminó renunciando luego de denunciar amenazas contra él.

Mira, nosotras estamos muy preocupadas con este gobierno que asumió el 10 de diciembre, por todo lo que está haciendo contrario a lo que pregonó en campaña. Pobreza cero, hay más pobreza. La unidad de los argentinos, la grieta esa que inventaron, la están abriendo ellos cavando con palas todos los días. El narcotráfico que está avanzando y Argentina se está pareciendo a algunos países que no los quieren ni nombrar, donde han convivido los peores y se tienen que instrumentar políticas muy fuertes desde el estado para frenar esto. Estamos preocupados porque hay despidos y una enorme cantidad de personas que han perdido su trabajo no porque sean malos empleados sino porque eran pertenecientes al gobierno anterior y hay una revancha visible. Al Dr. Rozanski, un querido amigo, un prestigioso profesional, un hombre valiente que lo conozco mucho, lo destruyeron. Renunció porque ya no puede hacer nada y además -no me ha dicho pero ya había pasado antes- amenazan a sus hijos, a su familia. Queremos defenderlo pero es como echar agua en una vasija rota.

En algunas escuelas de la comunidad armenia en Sudamérica se trabajan los paralelos entre el Genocidio Armenio y el genocidio argentino de la última dictadura cívico militar. Con tu experiencia de tantos años y habiendo conocido varios lugares del mundo donde se tratan estos temas, ¿cuáles son los ejes que se repiten en los crímenes de lesa humanidad?

Estos crímenes, genocidios, se producen por el poder político y el poder de las armas. Cuando los que hacen los golpes de estado son las fuerzas armadas o los civiles cómplices armados, fuerzas parapoliciales, lo que producen es la muerte indiscriminada de sus opositores. No interesa la edad ni su condición social. Simplemente es molesto, nos preocupa y lo matan o crean cárceles que realmente son cementerios, porque difícilmente salgan vivos de ahí.

Argentina es el único país del mundo que reconoció el Genocidio Armenio en sus tres poderes, primero lo hizo el poder legislativo cuando en el año 2006 sancionan por unanimidad la Ley de Reconocimiento del Genocidio Armenio y en el año 2007 el expresidente Néstor Kirchner la promulga, siendo una Ley que para nosotros era muy importante porque en el año 1995 pese a la sanción por unanimidad del Congreso el poder ejecutivo decidió vetarla. En 2011, el exjuez Norberto Oyarbide declaró en un fallo histórico que el estado Turco cometió delito de genocidio contra el pueblo armenio, y con esto se logró el reconocimiento de los tres poderes del estado, algo que es un caso emblemático en la historia de la Causa Armenia en el mundo. ¿Puede deberse al trabajo que organismos de derechos humanos han realizado antes y que ha permitido preparar el terreno?

Por lo que rescato de la relación que tengo con la gente de Armenia acá en Argentina, en Buenos Aires, ellos hacen un mea culpa de que estuvieron silenciosos durante mucho. Vinieron acá a refugiarse, a vivir en silencio y a no hablar por muchos años. Hay una renovación generacional, nacen ustedes, nacen los que ya tienen otra realidad, como pasó nuestros hijos, ellos se esclarecieron en algo y yo creo que con ustedes, con la juventud, ha pasado lo mismo, han contagiado a otras personas que eran silenciosas a que hay que hablar, que hay que conseguir el reconocimiento. Se hizo mucha campaña.
Yo no había ido por años a conocer la iglesia, la escuela y fui invitada hará 15 años, pero yo hace 39 que estoy. Entonces esa relación hace que uno se impregne de lo que pasa en ese país y de lo que hay que hacer. Y yo creo que ahí, sucede el otro ingrediente que es un gobierno como el de Néstor y Cristina que viene por derechos humanos a gobernar y esto era un derecho humano olvidado. Entonces ellos lo hacen porque lo sienten, porque no creo que tengan parentesco para nada. Cuando un presidente insinúa, y eso es muy bueno y es lo que hizo él, sin injerencia sobre otros poderes, se consigue el reconocimiento de lo que fue un genocidio. Y hay que repararlo. Entonces creo que se sumaron los ingredientes, el despertar de los que estaban dormidos y un gobierno que decidió que esto tenía que ser así, fue todo muy oportuno y ahí tomó estado público. Ahora todo el mundo sabe de Armenia, del Genocidio Armenio, y hay que reparar.

Si tuvieras que darle un mensaje para esa juventud organizada, esa juventud que dedica su tiempo en la militancia, en luchar y no bajar los brazos ¿qué le dirías para el presente y para el futuro que viene?

El slogan para los chicos entre la primaria, finales de la secundaria es que estudien porque el que sabe es libre y no le debe nada a nadie. Que sean buenos compañeros, buenas personas, respeten a los adultos, profesores, familia, al compañero diferente no lo discriminen, denle una mano, no lo que te sobra sino lo que le tenés que dar realmente. Y luego, formen grupos de vocación. Si te gusta el fútbol, jugá al fútbol, si te gusta pintar, pintá. Y el día de mañana creciendo vas a llegar ser un hombre o una mujer formada y con vocación. Quién te dice -les decimos así un poco risueñamente-, que alguno de ustedes no llegue a ser presidente.

Después está la juventud mayor de edad, de los 20 años para arriba, que ya es el presente. Si hay que estar, están, acompañan, tienen una militancia (puede ser política ya porque tienen criterios). Ellos van a ser los que van a continuar, como pasa en Abuelas, que nuestros otros nietos van a continuar lo que nosotros empezamos y no alcanzamos a terminar. Tenemos una juventud maravillosa.

 

Por Lic. María Florencia Zanikian
Fotos Cont. Púb. Melanie Hacinlioglu

Editorial – Gamk 2016

Unión Juventud Armenia de Sudamérica es una organización política juvenil que se construye en base a cuatro pilares fundamentales: el socialismo, el ser nacional armenio, la democracia y la revolución. UJA es una organización que busca afianzar la conciencia de pertenencia y de servicio a una nación y a una Patria integral formada no solo por nuestra Madre Patria Armenia y la República de Nagorno Karabaj sino también por la Patria Sudamericana.

UJA es el medio formativo en lo moral, nacional, doctrinario, político y cívico de la Federación Revolucionaría Armenia; es un espacio de desarrollo personal y construcción colectiva. Nuestra organización está convencida que la política es el medio a través del cual se puede llegar a la justicia social, base del socialismo y de nuestro ser revolucionario. Sabemos que la política es una herramienta indispensable para la transformación y mejora de las sociedades donde nos encontramos arraigados y desarrollamos nuestra actividad cotidiana, como ciudadanos comprometidos y como militantes apasionados.

El reconocimiento y la reparación del Genocidio Armenio, el reconocimiento internacional de la República de Nagorno Karabaj, la recuperación de los territorios usurpados de Najicheván y Djavajk, la mejora real de la forma y calidad de vida de nuestros compatriotas (de Armenia y Sudamérica) y el desarrollo de la juventud como protagonista trascendental de los nuevos tiempos, forman parte de nuestra identidad como organización.

En estos 75 años de militancia en Sudamérica hemos hecho de la lucha política y en defensa de los derechos humanos nuestra bandera, y de la revolución nuestra forma. Al mirar hacia atrás observamos el camino transitado, con aciertos y errores, con momentos difíciles y grandes epopeyas.

Pero al voltear, el sendero del futuro nos espera y de la mano de la Federación Revolucionaria Armenia iremos en busca de las conquistas pendientes, como lo hemos hecho siempre.

¡Mah Gam Azaduitun!
Noviembre de 2016

Por Lic. María Florencia Zanikian
Presidenta de Unión Juventud Armenia de Sudamérica

Aram Yerganian: justiciero

aramEn un nuevo aniversario de su nacimiento recordamos a uno de los iconos más importantes y representativos de la historia armenia, Aram Yerganyan. Sus obras y andanzas son muestra de su comprometida vida con las reivindicaciones de la Causa Armenia.

Aram nació en Garín (Erzerum), Armenia Occidental, el 20 de mayo de 1900. En 1915 logró sobrevivir al Genocidio Armenio, buscando refugio en el Cáucaso. A fines de 1917, cuando el ejército ruso abandonó el frente ruso-turco por orden de Lenin, jóvenes voluntarios armenios se encargaron de la defensa de las provincias occidentales de Armenia. Uno de los primeros en enrolarse como voluntario fue Aram, que a pesar de su corta edad fue admitido para marchar al frente.

A principios de 1918, ya era jefe de una guarnición en la ruta de Mamajatún a Garín. Estaba encargado de proteger el material bélico abandonado por los turcos. Pronto comenzó la gran retirada y las ciudades armenias de Erzingá, Mamajatún y Papert cayeron sucesivamente. Cuando había llegado el turno a Garín, Aram era el encargado de cuidar las posiciones armenias. Después del repliegue, fue incorporado al regimiento de voluntarios comandado por el general Tro e intervino en la batalla de Pash Abarán, una de las tres que cimentaron la independencia de la República. Participó como oficial de comando en el cuerpo mecanizado del destacamento de caballería de Zemliak.

Después de la independencia, Yerganian fue incorporado al grupo de misiones especiales de la Federación Revolucionaria Armenia, encargados de concretar la Operación Némesis, es decir el procedimiento para ajusticiar a los responsables turcos que perpetraron el Genocidio de 1915. Luego de la sovietización de la República, viajó a Tiflís, donde se le encargó la misión de ejecutar a Jan Juisky, ex Primer Ministro de Azerbaiyán y responsable del asesinato de más de 30.000 armenios. Cumplió exitosamente la tarea, asistido por su amigo Misak Guiragosian.

Después de algunos meses, Aram se trasladó a Constantinopla (actual Estambul), Viena y posteriormente a Berlín, donde llegó con la finalidad de eliminar al genocida turco Behaeddín Shakir. Siete años después de que el Estado turco perpetrara el genocidio de 1.500.000 armenios, el 17 de abril de 1922, Behaeddín Shakir y Djemal Azmí fueron víctimas de las balas de los jóvenes Aram Yerganian y Arshavir Shiraguian.

Debido a la efervescente situación en Alemania, como consecuencia de los actos de ajusticiamiento, Aram se dirigió a Austria y luego pasó a Rumania. En la ciudad Constanza, junto a Misak Torlakian adquirió una granja, pero ocho meses después abandonaron esa labor. Aram viajó a Bucarest y de allí, en 1927, a Buenos Aires.

En 1931, contrajo matrimonio con Zabel Paraguian, unión de la que nació una hija. Seguidamente, los síntomas de una tuberculosis invadieron su cuerpo y lo presionaron a trasladarse a Córdoba para su atención. Por dos años y medio permaneció internado en el hospital Tránsito Cáceres de Allende hasta su muerte, el 2 de agosto de 1934. Sus restos descansan hoy en la sede del Club Antranik de la Asociación Cultural Armenia de Córdoba.

Por su incansable labor por los derechos del pueblo armenio, por ser un idealista y comprometido con la Causa Armenia desde temprana edad, la filial de la Unión Juventud Armenia de Córdoba lleva su nombre.

No es un abril más

11162207_10152955038023731_8212833221957070581_nDespertarse en abril fue diferente. Se sentía en el aire. No sólo porque empezaba la primavera en Armenia y se terminaban los días de gélido invierno: la ciudad se transformó. Brotaron tulipanes multicolores en todas las esquinas y las fuentes se encendieron. La gente empezó a salir a las calles y, en todos lados –en los autos, en los comercios, en las personas-, brotó la flor de nomeolvides. A medida que pasaron los días, cada equina se adornó de carteles alusivos a la conmemoración del Centenario del Genocidio Armenio. Algunos con la intención de recordar al millón y medio de armenios asesinados, otros denunciando el silencio, el negacionismo y la impunidad del Estado turco y otros planteando la importancia de reconocer el genocidio para que no se repitan más crímenes contra la humanidad en ningún rincón del mundo. Abril, esta vez, no parecía ser un mes de luto y tristeza,  sino más bien, de reivindicación de justicia y de reafirmación de nuestra identidad y cultura.

Abril fue diferente, además, porque se sentía la militancia de la juventud, la necesidad de protesta. Los chicos de Unión Juventud Armenia (UJA) en Ereván planearon en el mes distintas manifestaciones en embajadas de países que no reconocieron el genocidio armenio, con la fuerza y la determinación de ser escuchados en todos los reclamos. Es raro en esta ciudad, pero en más de una ocasión, incluso, vi flamear la bandera del Tashnagsutiún en las veredas. Algo estaba cambiando, la memoria y el reclamo se apoderaban de los espacios.

Oficialmente, el programa de actos conmemorativos empezó en la mañana del 22 de abril, con el Foro Internacional “Contra el Crimen de Genocidio”, que se extendió hasta la mañana siguiente. El jueves 23, la ciudad estaba paralizada desde temprano: las calles que salen a la Plaza de la República estaban cortadas, la mayoría de los comercios estaban cerrados y todos se preparaban para el recital de System of a Down, que fue mucho más que un concierto de música. Desde los primeros acordes hasta los últimos, fue un grito de justicia, un “estamos vivos”, un “no nos robaron la alegría”, un “somos invencibles”. Bajo una lluvia torrencial, cientos de personas se congregaron para disfrutar del recital de una banda que tocaba por primera vez en la madre patria. Horas antes de que la música comenzara, se transmitió en vivo por las pantallas gigantes la canonización de los mártires del Genocidio Armenio que tuvo lugar en la iglesia de Echmiadzin.

El 24 de abril amaneció gris, húmedo, pesado. “Siempre es así los 24 de abril, el clima nos acompaña en el duelo”, me dijeron varias personas. Y así fue, porque llovió toda la tarde y por la noche el cielo permaneció cubierto y amenazador. Sin embargo hoy, 25 de abril, Armenia amaneció con un sol radiante. Creer o reventar.

En la tardecita, tuvo lugar en el teatro Ópera el concierto de la Orquesta Sinfónica Internacional “24/04”, integrada por 122 músicos provenientes de 43 países que interpretaron obras de compositores armenios creadas en el último siglo. Más tarde, unas horas antes de la medianoche, inició la Marcha de las Antorchas organizada por los jóvenes del Tashnagsutiún, desde la Plaza de la República hasta el Dzidzernagapert.

La marcha duró dos horas y transcurrió entre gritos, aplausos, chiflidos, puños en alto y cantos heghapogagan. Las principales calles de la capital se vieron inundadas de miles de jóvenes con banderas, antorchas y velas. Nunca viví algo tan intenso, tanta gente junta recordando y reivindicando lo mismo, todos en la misma sintonía y con la misma pasión.

Estoy en Armenia hace casi tres meses, pero fue en estos últimos días que pude completar un vacío que ni siquiera sabía que tenía. Más allá de los eventos, hablar con la gente, conocer sus pensamientos, sus historias y saber que todos somos ramas de un mismo árbol, que compartimos la misma raíz, fue muy intenso y revelador. Fue conocer mi propia historia. Es por esto –y por muchas cosas más- que recomiendo firmemente a todos los jóvenes que vengan. Vivan acá, conozcan la textura de esta tierra, sus olores, sus colores, su pueblo, sus tradiciones milenarias, sus problemas reales. Vengan. Es un constante descubrir para auto-descubrirse.

Encabezaban la marcha las antorchas y las banderas de los países que reconocieron el genocidio. Una emoción fuerte inundó mi pecho al ver flamear las banderas de Uruguay y Argentina y al percibir la amabilidad, la simpatía y la gratitud de la gente cuando descubría que éramos de Sudamérica.

Una vez que llegamos al Dzidzernagapert, los gritos y los cantos cesaron y en silencio nos fuimos acercando al memorial. Debido a la masividad, la policía controlaba la cantidad de gente que podía pasar en turnos. Las doce paredes del monumento estaban plagadas de ofrendas florales provenientes de todas partes del mundo. Adentro, la llama eterna sólo se veía en un pequeño tramo, ya que todo estaba cubierto con una pared de flores. Posamos las flores en honor a los mártires, y salimos con un gusto amargo. Yo no podía dejar de pensar en mis abuelos, en sus historias, en las historias que nosotros, los jóvenes, compartimos, en que estamos todos dispersos por el mundo a causa del genocidio, en cómo todo podría ser diferente si hace cien años no nos hubieran querido exterminar. Pero también pensé en las movilizaciones que se hacen todos los años y en la magnitud de éstas hoy, y sonreí: estamos vivos y tenemos sed de justicia. La agudización del silencio por parte de Turquía sólo nos sirve de impulso para intensificar nuestra lucha y derrumbar finalmente el muro negacionista que hoy sostiene el gobierno autoritario y fascista de Erdogan.

 

Stephanie Demirdjian, desde Ereván

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