Educando para la memoria

No hay “no lugares” ideológicos, decía el ex Ministro de Educación prof. Alberto Sileoni. A algunos docentes les cuesta aceptar este “manifiesto” tan “paulofreiriano” pero en Jrimian es condición para sentirse cómodo. Porque en sintonía con los lineamientos de la FRA-Tashnagsutiún, el colegio Jrimian está parado en la vereda firme y decisiva de Educar para la memoria y no de memoria, entendiéndola en su concepción realista y activa.

La Memoria no es recordar desde lugares de ciudadanía pasiva, homenajeando y sosteniendo sólo lo construido por otros. Es conocer, ser protagonistas de hechos culturales, recreando, re-construyendo, siendo acompañantes de caminos de los alumnos para que luego sean ellos quienes busquen sus propios acompañantes, sus propias causas a defender, sus propias justicias por las que luchar.

Trabajar en proyectos conducidos por profesionales idóneos pero a la par de niños y jóvenes en aulas que sean usinas de ideas y de sueños, construyendo aprendizajes desde lo cotidiano y permanente, favorece la formación de generaciones que no elijan ser usurpadoras, genocidas o intolerantes. Tomamos como ejemplo de este modo de abordar la Educación el proyecto sobre Derechos Humanos De un 24 a otro 24, Jrimian por la memoria, la Verdad y la Justicia. Su nombre, emblemático en sí mismo, hace referencia al 24 de marzo de 1976 (comienzo formal del último proceso dictatorial cívico militar en Argentina) y al 24 de abril de 1915 (comienzo simbólico del Genocidio que el Imperio turco otomano perpetró contra el pueblo armenio, continuándose a través del estado turco moderno con su negacionismo y no reconocimiento), fechas fundamentales de dos procesos históricos de vulneración de derechos de los pueblos en manos del estado. También implica el movimiento de ir de una causa a otra, para aprenderlas y defenderlas, tomando estas dos por la cercanía a nuestra comunidad educativa pero para ayudar a desarrollar la conciencia ciudadana y la actitud de lucha necesaria por todos los 24 que circulan por la historia y por el mundo. La tarea docente en este proyecto es facilitar los aprendizajes de los jóvenes ofreciendo variadas puertas de entrada a las temáticas. El trabajo desde diferentes materias lo permite, lo habilita y lo estimula. La forma de trabajo se centra dentro de un marco comparativo, para pensar también en otras situaciones de violencia extrema que han atravesado los pueblos en la historia de la humanidad y que lamentablemente aún se repiten. Al mismo tiempo, se propone contribuir al desarrollo de jóvenes con espíritu crítico y comprometidos con la defensa activa de los valores que sustentan la vida democrática, el respeto de los Derechos Humanos y las libertades fundamentales, comenzando por los hechos y acciones cotidianas, entendiendo que la discriminación o el respeto por las diferencias son caminos que todos los individuos pueden elegir y desde allí ejercer sus acciones que pueden ser diametralmente opuestas entre sí.

A esto nos conduce este trabajo en las aulas, pensando el concepto de genocidio como la máxima expresión de la discriminación. Nos preguntamos entonces: ¿podremos trabajarlo desde el eje de la convivencia cotidiana y social?, ¿podemos iniciar el trabajo desde otro nivel educativo con alumnos más pequeños? Y tras muchas reflexiones con especialistas, creemos que sí. La convivencia, respetuosa de las diferencias, es el punto de partida .

En este proyecto cada curso se transforma en un espacio para pensar, para trabajar y debatir. Las lecturas de libros, las historias, las propuestas áulicas de los docentes giran en torno a ejes elegidos anualmente. El desafío para los profesores es abandonar las miradas lineales, estáticas, estables y ordenadas de las materias que enseñan.

Quien aprende sobre un proceso genocida, aprende sobre otros si ese aprendizaje no se confunde con mero acopio de información. Pero la propuesta de Jrimian trasciende este proyecto concreto y avanza sobre el trabajo más integral aún.

Cuando se trabaja sobre cada actitud, sobre cada aspecto de la convivencia, cuando cuidar y cuidarse quiere decir no mirar al otro en su diferencia para segregarlo sino para enriquecerse, cuando aprender es básicamente con otros, cuando se entiende que lo colectivo suma a la formación personal y viceversa, cuando se ejercita la resiliencia como esencial… indudablemente se está trabajando sobre los valores más primigenios del pueblo armenio. Decíamos… entonces… ¿educar en la Memoria sobre “lo armenio”? Sí. De esta forma.

Equipo de conducción del Colegio Armenio Jrimian