Historia de la marcha del 24 de Abril

El siguiente artículo fue escrito en marzo y publicado en mayo de 2015 en el especial de la revista del Diario ARMENIA por el Centenario del Genocidio Armenio. En el texto se relata la historia de la marcha del 24 de Abril en Buenos Aires, una lucha que llevó adelante durante décadas nuestra organización.

 

El negacionismo armenio: La historia de la marcha del 24 de Abril

 

uja3El genocidio de los armenios se caracteriza por haber sido el crimen olvidado del cual no se habló; y se prohibió hablar. El dramaturgo armenio, Berdj Zeituntsiants, metaforizó el fenómeno del olvido como el Gran Silencio“. Fragmento de “Contra el “Gran Silencio”. La lucha internacional por el reconocimiento del Genocidio“, en “El derrumbe del negacionismo“, del Dr. Khatchik Derghougassian. El sociólogo Daniel Feierstein considera al negacionismo como una de las etapas de todo genocidio.

En el caso particular del genocidio contra el pueblo armenio, se podría afirmar que la lucha contra el negacionismo tuvo, en cierta forma, una etapa preliminar interna: la lucha contra el negacionismo armenio. Y esa pelea simbólica fue de la mano de la historia de la marcha del 24 de Abril, fecha en que se conmemora el inicio del genocidio perpetrado por el Estado turco hace cien años.

Hasta 1965, y con excepción de algunos acontecimientos de pretensiones políticas“, explica Derghougassian en El derrumbe del negacionismo, “el ejercicio de la memoria colectiva armenia con respecto al Genocidio se restringió al ámbito comunitario cerrado, sin trascendencia nacional o internacional, en actos marcados por el duelo y ceremonias religiosas“.

El negacionismo armenio fue el silencio. Pero, ¿es correcto comparar el silencio de las víctimas con la negación de un crimen de lesa humanidad por parte de un Estado? No, no parece ser lo correcto. Cargar de la responsabilidad de lucha y denuncia a las propias víctimas, es una locura. Es trasladar a la víctima al papel de victimario. El silencio de quienes sufrieron el genocidio era lógico. Pero, ¿qué responsabilidad les cabe a las siguientes generaciones? Así como la comunidad internacional calló en su momento, los primeros descendientes de las víctimas hicieron lo propio.

Revisando archivos del periódico decano de la comunidad armenia en Argentina, el Diario ARMENIA, se observa ese fenómeno hasta el cincuentenario del genocidio. Hasta ese momento, la fecha se conmemoró con misas y actos comunitarios a puertas cerradas. “Fue la tercera generación de la Diáspora, aquella que llegó a su juventud a mediados de los sesenta y setenta, la que rompió con el esquema introspectivo de la política armenia y definió una forma nueva del ejercicio de la memoria colectiva a través de su externalización“, indica Derghougassian.

UJA1En 1985 se realizó una marcha desde Plaza de Mayo hasta la Plaza San Martín, donde la comunidad “rendía homenaje al Libertador“, y una concentración en el Obelisco. Además, los dirigentes comunitarios fueron hasta Casa de Gobierno a entregarle una nota al entonces presidente Raúl Alfonsín.

Varios de los que participaron de esas manifestaciones las recuerdan como “las marchas del silencio”. La comunidad marchaba, se trasladaba de un lugar físico a otro, pero para recordar, no para reclamar. Eran caminatas solemnes, silenciosas y tristes, con el único objetivo de recordar a los mártires, sin exigir justicia. Pero un grupo, después de la marcha del silencio de 1985, fue hasta la embajada de Tur­quía. Esta imagen se va a repetir hasta entrados los ‘90. Ofrenda floral a San Martín y luego concentración en la embajada. Esta última actividad, durante ese período, era minoritaria. Solo la Federación Revolucionaria Armenia (FRA), con Unión Juventud Armenia (UJA) a la cabeza, asistía. Las marchas del silencio omitían al perpetrador del genocidio.

En época de dictadura, luego de las marchas del silencio a la Plaza San Mar­tín, los chicos de UJA repartían volantes chiquitos y en secreto a los demás jóvenes, donde los invitaban a ir después a protestar a la embajada de Turquía. Eran días en que algunos dirigentes de la comunidad llamaban a la policía para “alertar” que los jóvenes irían a la embajada, y los militantes de UJA soportaban palazos y confiscaciones por parte de las autoridades.

Según un texto de Alina Havandjian, citado en El derrumbe del negacionismo, con la llegada de la democracia, “el activismo de la comunidad armenia en la Argentina no solo se incrementó sino que tomó un nuevo rumbo: el pedido de justicia debía dejar de ser un pedido de la comunidad armenia para convertirse en una búsqueda de la sociedad argentina en su conjunto“.

Durante el 24 de Abril de 1987, siete militantes de UJA hicieron un ayuno de protesta de cien horas frente a la puerta de la Catedral San Gregorio. Pa­sa­ron más de cuatro días durmiendo en las escaleras de la iglesia, sin comer. La idea, según recuerdan quienes participaron, era llamar la atención de los medios (varias radios dieron la noticia y el diario Clarín publicó la información), repitiendo el método de protesta que ya habían hecho los jóvenes de UJA diez años antes frente a la embajada turca.

En una nota del Diario Armenia en 1996, Derghougassian escribía: “Dentro de los actos masivos diferente ha sido seguramente la Marcha Cultural hacia la embajada turca. Allí el panorama era el mismo, es decir rejas y vigilancia al punto de cerrar la plazoleta, un espacio público que no pertenece a la embajada. Igual, el acto se hizo con mucho éxito, y diferente pues frente a la embajada la cultura también se alzó como voz de protesta“.

uja2Ese año, según recuerda un dirigente, algunos sectores de la comunidad, siguiendo con la línea política del entonces presidente Levón Ter-Petrosian, decían que había que terminar con las marchas y protestas frente a la embajada de Turquía porque no conducían a nada. El acto fue, una vez más, puertas adentro. En respuesta, la FRA puso un cartel gigantesco que iba del 4° piso de la Asociación Cultural Armenia hasta la vereda donde denunciaban que “el genocidio no se negocia”. Esa misma frase en otro cartel enorme sería repetida en 2009, mientras el gobierno promovía los protocolos entre Armenia y Turquía.

¿Y cómo fueron los últimos 10 años?

En 2005 se hizo una marcha desde la Facultad de Derecho hasta la residencia del embajador turco, pero el acto no fue político sino cultural, aunque sin dejar de lado los reclamos. En 2006, otra vez organizado por UJA, marcharon aproximadamente dos mil personas.

El 28 de abril del 2007, la marcha se organizó en conjunto con la mayoría de las agrupaciones juveniles de la comunidad: UJA, Liga de Jóvenes de la UGAB, Badanegán, Homenetmen y organizaciones scout. En la crónica del Diario Armenia de esa noche, se lee: “La muestra cabal se pudo ver en la noche del sábado 28 de abril. Varias generaciones unidas para el reclamo desde las bases populares. La escasa o nula presencia dirigencial en especial de aquellas organizaciones que retacearon su apoyo a la marcha con débiles e inexistentes argumentos, también es una muestra del grado de responsabilidad con que se acercan a la conmemoración de cada 24 de Abril“.

Y cierra: “Esta experiencia nos vuelve a reclamar la atención. La cantidad de asistentes y su nivel de participación, ya sea con pancartas, carteles, velas o flores, o simplemente con su presencia, muestran cuál es el camino para las próximas conmemoraciones. La suma de presentes de todos los demás actos comunitarios no alcanzó a igualar de la de la marcha a la que nos referimos. Nuestra colectividad quiere participación y compromiso, busca comunión de voluntades en pro de una reivindicación de todo nuestro pueblo, ya no desea escuchar la voz de algunos “iluminados” que aprovechan tribunas comunitarias para satisfacer su ego“. La división entre quienes buscaban utilizar al Genoci­dio Armenio para sus propios fines personales y quienes reclamaban y luchaban genuinamente por el reconocimiento, era clara. Además, para esta fecha Argentina ya había sancionado la Ley 26.199 gracias a las gestiones encabezadas por el Consejo Nacional Armenio junto a la mayoría de los partidos políticos del país.

El 2008 comenzó a tomar forma el proyecto “De un 24 a otro 24: Jrimian por la Memoria, la Verdad y la Justicia“, del Colegio Jrimian y el Consejo Nacio­nal Armenio, donde se empezó a trabajar en los reclamos de la comunidad armenia en Argentina que empezarán a reivindicar la necesidad de luchar por haber sido víctimas de dos genocidios, el perpetrado por el Estado turco en 1915 y el de la última dictadura cívico-militar en 1976. En 2009 se formó una organización “interjuvenil” entre las agrupaciones antes mencionadas para llevar a cabo y organizar la manifestación, que continuaba sumando gente.

El 2010 será el año de la primera manifestación pública en Turquía por el Genocidio Armenio. Si en 2009 se había contado con la presencia de Juan Cabandié, este año la oradora del acto sería Victoria Donda, ambos nietos recuperados. La marcha del 24 seguía siendo la actividad que mayor cantidad de gente congregaba. En 2011, una de las oradoras fue Taty Almeida, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. La marcha del 24 de Abril ya iba definitivamente de la mano con la del 24 de Marzo.

No dudamos en venir a la puerta de la diplomacia turca a manifestarnos y reclamar el reconocimiento y posterior reparación de lo sufrido por un millón y medio de víctimas. Aquí, es donde las miles de voces de nuestra causa tienen que juntarse y ser escuchadas“, decía Razmig Nalpatian, presidente de UJA Sudamérica, en representación de Jóvenes Armenios, el nombre que tenía la mesa interinstitucional de jóvenes en 2012.

Señor Embajador de Turquía, tenga presente que el pueblo armenio está activo en todos lados y con ansias de justicia. ¡Cada día falta menos, sepa que pronto venceremos!“, cerraba Garo Se­ferian en su discurso de 2013. La marcha del 2014 se caracterizó por la solidaridad tanto con el pueblo kurdo, como con los defensores de los derechos humanos en Turquía. Ese año, el periodista kurdo Mehmet Dogan tomó la palabra para denunciar al Estado turco. También durante el año pasado se hizo una exitosa campaña en Twitter con el hashtag #GenocidioArmenio, coordinada por la mesa de las juventudes, que logró ser “Trending Topic” en el país.

La historia de la marcha se dividió siempre entre los negacionistas armenios, quienes ven al Genocidio Armenio como algo del pasado, un hecho al que solo hay que recordar entre lágrimas y encerrados en cuatro paredes, y quienes toman al Genocidio Armenio como un hecho actual, como una lucha a la que hay que alimentar constantemente y con ayuda de toda la sociedad, no solo de la comunidad. Ese segundo camino fue el que logró que la dirigencia política argentina reconozca por ley el genocidio. El primer camino solo lleva al olvido. Si las historias no se cuentan, mueren. El silencio es el triunfo del genocidio. Si no se denuncia el crimen cien años después, no se es otra cosa más que cómplice.

Esta lucha al interior de la comunidad entre estos dos caminos, contra quienes se intentan atribuir la representatividad de la comunidad en beneficio propio y a la vez buscan la invisibilidad la marcha omitiéndola, por ejemplo, en los afiches públicos del centenario en 2015, o se acuerdan de que existe la Causa Armenia en 2015 por ser el momento de mayor prensa, o quieren prohibir que se lleven banderas a la marcha, o quieren que la marcha sea solo de la comunidad armenia y no de la sociedad en su conjunto, es una lucha igual de importante que la lucha por el reconocimiento y reparación del Genocidio Armenio.