“La consigna que Abuelas tuvo siempre fue abrir los brazos, nunca cerrarlos”

Estela de Carlotto no necesita presentación. Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo y referente mundial en el ámbito de los derechos humanos, en 2014 logró recuperar la identidad de su nieto Ignacio Guido Montoya Carlotto. Abuelas cumplirá 40 años de lucha en 2017, lleva 121 nietos recuperados para noviembre de 2016 y su trabajo de restitución de las identidades apropiadas por la última dictadura cívico militar argentina es la inspiración para todos los que participan en Unión Juventud Armenia de Sudamérica y en causas de defensa de los derechos humanos. “Tenemos bastones porque nunca nos arrodillamos”, decía durante el festejo por los 39 años de Abuelas.

¿Porque son tan importantes las políticas públicas que desarrolla el estado en materia de derechos humanos?

Nosotros tenemos una consigna: el estado terrorista es el que hizo la desaparición de 30.000 personas, el robo de 500 bebes, el robo de bienes. El estado de derecho tiene la obligación de reparar. Esa reparación es el compromiso que tiene el que asume con todas las garantías de la ley y por el voto popular el mando del gobierno para dirigirnos en nuestro nombre, porque en realidad el soberano es el pueblo. La relación de una organización no gubernamental y el estado es exigirle al estado que cumpla con sus obligaciones de verdad, memoria y justicia y en eso somos implacables. Podemos entender que hay cosas que no nos gustan, pero podemos hablarlas, combatirlas desde un lugar sano, nunca con violencia ni con agravios ni con mentiras, sino con la verdad y el diálogo. La consigna que Abuelas tuvo siempre fue abrir los brazos, nunca cerrarlos.

Somos una organización muy compleja porque, lógicamente, de haber empezado un grupo de señoras inexpertas, de diferentes condiciones sociales, culturales, religiosas, ideológicas, seguimos siendo así distintas después de 39 años. Pero estamos juntas y eso es un milagro porque el fondo, el tronco, es el amor a nuestros hijos y a nuestros nietos y el querer saber dónde están, recuperar los restos de los que han sido asesinados y encontrar a los jóvenes -hoy adultos- que son nuestro nietos.

Esa consigna se la transmitimos a los jóvenes que nos acompañan, que están en nuestra comisión y son el relevo, para que el día de mañana cuando no exista ninguna abuela ellos sigan.

Hay más de 600 centros clandestinos a lo largo del país y se están transformando todos en espacios de memoria intocables. Estamos bregando para que la ex ESMA -que es muy emblemática de esa crueldad- pase a ser un patrimonio de la humanidad y que todos lo demás sean espacios de cultura, de comunicación, de enseñanza, de visita de escuelas; y hacerlo no por morbo, no es un museo donde se enseñan cosas escabrosas, sino un lugar de alegría, la misma alegría que tenían nuestros hijos.

¿Cómo ven la situación del otorgamiento de prisiones domiciliarias a represores? Por ejemplo en el caso de Miguel Etchecolatz y el juez Carlos Rozanski, que mencionó al Genocidio Armenio como antecedente en el fallo contra Etchecolatz, y hoy terminó renunciando luego de denunciar amenazas contra él.

Mira, nosotras estamos muy preocupadas con este gobierno que asumió el 10 de diciembre, por todo lo que está haciendo contrario a lo que pregonó en campaña. Pobreza cero, hay más pobreza. La unidad de los argentinos, la grieta esa que inventaron, la están abriendo ellos cavando con palas todos los días. El narcotráfico que está avanzando y Argentina se está pareciendo a algunos países que no los quieren ni nombrar, donde han convivido los peores y se tienen que instrumentar políticas muy fuertes desde el estado para frenar esto. Estamos preocupados porque hay despidos y una enorme cantidad de personas que han perdido su trabajo no porque sean malos empleados sino porque eran pertenecientes al gobierno anterior y hay una revancha visible. Al Dr. Rozanski, un querido amigo, un prestigioso profesional, un hombre valiente que lo conozco mucho, lo destruyeron. Renunció porque ya no puede hacer nada y además -no me ha dicho pero ya había pasado antes- amenazan a sus hijos, a su familia. Queremos defenderlo pero es como echar agua en una vasija rota.

En algunas escuelas de la comunidad armenia en Sudamérica se trabajan los paralelos entre el Genocidio Armenio y el genocidio argentino de la última dictadura cívico militar. Con tu experiencia de tantos años y habiendo conocido varios lugares del mundo donde se tratan estos temas, ¿cuáles son los ejes que se repiten en los crímenes de lesa humanidad?

Estos crímenes, genocidios, se producen por el poder político y el poder de las armas. Cuando los que hacen los golpes de estado son las fuerzas armadas o los civiles cómplices armados, fuerzas parapoliciales, lo que producen es la muerte indiscriminada de sus opositores. No interesa la edad ni su condición social. Simplemente es molesto, nos preocupa y lo matan o crean cárceles que realmente son cementerios, porque difícilmente salgan vivos de ahí.

Argentina es el único país del mundo que reconoció el Genocidio Armenio en sus tres poderes, primero lo hizo el poder legislativo cuando en el año 2006 sancionan por unanimidad la Ley de Reconocimiento del Genocidio Armenio y en el año 2007 el expresidente Néstor Kirchner la promulga, siendo una Ley que para nosotros era muy importante porque en el año 1995 pese a la sanción por unanimidad del Congreso el poder ejecutivo decidió vetarla. En 2011, el exjuez Norberto Oyarbide declaró en un fallo histórico que el estado Turco cometió delito de genocidio contra el pueblo armenio, y con esto se logró el reconocimiento de los tres poderes del estado, algo que es un caso emblemático en la historia de la Causa Armenia en el mundo. ¿Puede deberse al trabajo que organismos de derechos humanos han realizado antes y que ha permitido preparar el terreno?

Por lo que rescato de la relación que tengo con la gente de Armenia acá en Argentina, en Buenos Aires, ellos hacen un mea culpa de que estuvieron silenciosos durante mucho. Vinieron acá a refugiarse, a vivir en silencio y a no hablar por muchos años. Hay una renovación generacional, nacen ustedes, nacen los que ya tienen otra realidad, como pasó nuestros hijos, ellos se esclarecieron en algo y yo creo que con ustedes, con la juventud, ha pasado lo mismo, han contagiado a otras personas que eran silenciosas a que hay que hablar, que hay que conseguir el reconocimiento. Se hizo mucha campaña.
Yo no había ido por años a conocer la iglesia, la escuela y fui invitada hará 15 años, pero yo hace 39 que estoy. Entonces esa relación hace que uno se impregne de lo que pasa en ese país y de lo que hay que hacer. Y yo creo que ahí, sucede el otro ingrediente que es un gobierno como el de Néstor y Cristina que viene por derechos humanos a gobernar y esto era un derecho humano olvidado. Entonces ellos lo hacen porque lo sienten, porque no creo que tengan parentesco para nada. Cuando un presidente insinúa, y eso es muy bueno y es lo que hizo él, sin injerencia sobre otros poderes, se consigue el reconocimiento de lo que fue un genocidio. Y hay que repararlo. Entonces creo que se sumaron los ingredientes, el despertar de los que estaban dormidos y un gobierno que decidió que esto tenía que ser así, fue todo muy oportuno y ahí tomó estado público. Ahora todo el mundo sabe de Armenia, del Genocidio Armenio, y hay que reparar.

Si tuvieras que darle un mensaje para esa juventud organizada, esa juventud que dedica su tiempo en la militancia, en luchar y no bajar los brazos ¿qué le dirías para el presente y para el futuro que viene?

El slogan para los chicos entre la primaria, finales de la secundaria es que estudien porque el que sabe es libre y no le debe nada a nadie. Que sean buenos compañeros, buenas personas, respeten a los adultos, profesores, familia, al compañero diferente no lo discriminen, denle una mano, no lo que te sobra sino lo que le tenés que dar realmente. Y luego, formen grupos de vocación. Si te gusta el fútbol, jugá al fútbol, si te gusta pintar, pintá. Y el día de mañana creciendo vas a llegar ser un hombre o una mujer formada y con vocación. Quién te dice -les decimos así un poco risueñamente-, que alguno de ustedes no llegue a ser presidente.

Después está la juventud mayor de edad, de los 20 años para arriba, que ya es el presente. Si hay que estar, están, acompañan, tienen una militancia (puede ser política ya porque tienen criterios). Ellos van a ser los que van a continuar, como pasa en Abuelas, que nuestros otros nietos van a continuar lo que nosotros empezamos y no alcanzamos a terminar. Tenemos una juventud maravillosa.

 

Por Lic. María Florencia Zanikian
Fotos Cont. Púb. Melanie Hacinlioglu