Pasados presentes: huellas en el inconsciente colectivo

El día sábado 17 de agosto, los miembros de la Unión Juventud Armenia en conjunto con Badanegán Miutiún Flores visitamos el ex Centro Clandestino de Detención “Escuela Mecánica de la Armada”.  Dicha escuela funcionó como tal hasta 1998, y fue en 2004 cuando el Gobierno Nacional la recuperó y resignificó como “Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos”.

La “ESMA” fue el centro clandestino de detención más emblemático durante la última Dictadura cívico-militar que tuvo lugar entre 1976 y 1983 en la Argentina, por el que pasaron más de 5000 detenidos desaparecidos.

El día soleado que nos había tocado, se tornó gris tan pronto como ingresamos a este imponente predio que posee una gran carga histórica y emotiva. El recorrido que realizamos  fue específicamente en el “Casino de Oficiales”, que funcionó como núcleo de la actividad represiva en el predio durante la Dictadura, y en el transcurso de la tarde pudimos conocer sus distintos sectores. En el subsuelo se encontraba la sala de tortura donde les sacaban información a los detenidos, pero también era allí donde confeccionaban falsa documentación.  A su vez pudimos conocer la lavandería, las habitaciones de los oficiales, las precarias salas de maternidad, y por último, el área de reclusión de los detenidos,  que les garantizaban lo mínimo necesario para sobrevivir.  Allí  pasaban la mayor parte de su tiempo. Este sector se dividía en dos,  “Capucha” y “Capuchita”. Los nombres hacen referencia a que todos estos detenidos debían tener puesta una capucha  en la cabeza, que les impedía ver dónde y con quiénes estaban, y que los aislaba completamente de la realidad. Esto es otra muestra del nivel de perversión de los genocidas.

Durante la visita, la guía hizo especial hincapié en la zona geográfica en la que se encuentra la “ESMA”, ya que se ubica a metros de una escuela de niños, a unos pocos kilómetros de la cancha de River, y es una zona en la que circula gran caudal de gente. Decidir llevar allí a los detenidos no fue casual. Formaba parte de la metodología del Terrorismo de Estado, de “ocultar mostrando” y así, infundir el miedo en la sociedad. Y este miedo fue el que anuló la capacidad de acción de muchas personas, personas a las que les desaparecían familiares o amigos, pero que tenían miedo de denunciar, gente que le temía a aquellos que se supone, deberían cuidarlos y garantizar su seguridad.

Esta visita nos produjo grandes sentimientos encontrados. Por un lado, fue movilizador viajar en el tiempo y pensar que hace 37 años, en ese lugar se escribió una de las páginas más oscuras de la historia de nuestro país. Pero por el otro, fue alentador ver la resignificación que se le ha dado a este espacio, que no se convirtió en un “museo del horror”, sino en un lugar para mantener activa la memoria. Un lugar que no nos haga quedarnos simplemente con lo trágico de nuestro pasado, sino que nos permita mirar hacia atrás para pensar el presente y construir otro futuro.

Nos pareció importante realizar esta actividad porque como jóvenes de la Unión Juventud Armenia, estamos comprometidos con la defensa de los Derechos Humanos; jóvenes doblemente marcados por nuestra  historia, con el Genocidio Armenio y con la Dictadura Militar Argentina. Es por esto que creemos fervientemente en que, conocer, asumir nuestra historia, e involucrarnos, es la única manera de transformar la realidad, para que hechos como estos jamás vuelvan a tener lugar. Osvaldo Bayer, el gran historiador, escritor y referente en materia de derechos humanos, dijo una vez: “El tiempo siempre descorre la cortina que trata de ocultar la verdad. Los crímenes jamás se podrán ocultar”.

Shushan Vanyan