“Haciendo Historia”

El deporte, que debería servir para unir a las naciones, puede ser utilizado para ocultar la realidad de un país. En la Argentina, la dictadura cívico militar que gobernó entre 1976 y 1983 utilizó el Mundial de Fútbol ’78 para mostrar una imagen de país moderno, unido y pujante, que contrastaba con la realidad de una sociedad que sufrió los horrores de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Hoy Turquía pugna por ser sede de los Juegos Olímpicos 2020 y, en consecuencia, intenta mostrarse como una potencia en crecimiento, con valores pluralistas y democráticos.

Sin embargo, es preciso recordar cuál es la situación actual de Turquía. Junto al Primer Ministro Recep Tayyip Erdogan, forman parte de la representación en Buenos Aires Ali Babacan, viceprimer ministro de Asuntos Económicos y excanciller, quien amenazara con negarse a normalizar las relaciones entre Armenia y Turquía si Obama usaba la palabra “genocidio” y Hüseyin Avni Mutlu, gobernador de Estambul, quien participó en una movilización ultranacionalista en 2012, donde se cantó “son todos armenios, son todos bastardos”, “el monte Ararat será su tumba” y se vitoreó a Ogun Samast, asesino del periodista turco de origen armenio Hrant Dink. Evidentemente, este no es el espíritu de fraternidad entre naciones que promueven los JJOO.

Erdogan visita Buenos Aires

Pero no se trata de una cuestión acotada a estas figuras políticas. La situación de los derechos humanos en Turquía es alarmante. Las persecuciones, detenciones y hasta asesinatos de periodistas ha llevado a Reporteros Sin Fronteras a calificar en 2012 a Turquía como “la mayor cárcel del mundo para periodistas, con 72 encarcelados y decenas de juicios en curso”. Amnistía Internacional, en su último informe, consignó entre las múltiples violaciones a los derechos humanos, que “la libertad de expresión continuó sujeta a restricciones”, “la policía empleó fuerza excesiva para disolver manifestaciones pacíficas”, “la investigación y el enjuiciamiento de presuntos abusos contra los derechos humanos cometidos por funcionarios del Estado fueron deficientes” en tanto que “persistieron los juicios injustos en aplicación de la legislación antiterrorista”. La ilegalización de partidos políticos, en particular de composición kurda, la persecución a estudiantes y la violación de derechos consagrados por la OIT también figuran en la nómina.

El lema de la candidatura de Turquía es “Haciendo historia”. Ahora bien, ¿cuál es el peligro de que Turquía sea consagrada como sede de los JJOO 2020? Estamos convencidos que no “se hará historia” sino que “se ocultará la historia”. La elección de Estambul como sede de los JJOO servirá para profundizar el grado de vulnerabilidad de las ya de por sí oprimidas minorías y alentará a las autoridades turcas a continuar con sus políticas xenófobas y discriminatorias.