Un sentimiento

Si hiciéramos un paralelismo con términos futboleros indudablemente diríamos que ser de Unión Juventud Armenia es un “sentimiento”. Pero para este caso le agregaría que es una “forma de vida”, sobre todo teniendo en cuenta que UJA representa la fuente, la fuerza revolucionaria de la FRA transformadora de la realidad.

Además en mi caso pareciera que es congénito, que tengo incorporado el ADN de nacimiento, ya que no sólo mi padre de Buenos Aires y madre cordobesa se conocieron en un encuentro de UJA, sino que además Mairanush fue la primera presidenta mujer de UJA de la filial de Córdoba allá por los años 50. Pasaron muchos años y tuve el orgullo de asumir esa misma responsabilidad. En 1986 tuve la oportunidad de participar en mi primer campamento mundial de UJA en la isla de Chipre y compartir esa experiencia con casi un millar de jóvenes de todo el mundo. Además forme gracias a UJA amigos de la vida con quienes seguimos compartiendo la militancia partidaria hasta nuestros días. La lucha y la militancia personales toman fuerza pero se transforman en insignificante cuando 5 jóvenes de nuestra misma edad se inmolaban y ofrendaban sus propias vidas en Lisboa. Esos mismos hechos de heroísmo despojados de cualquier egoísmo se repitieron después en Líbano, Artsaj y ahora en Siria. Seguramente nuestros Simón, Vahe, Vartán tenían los mismos genes e ideales que Kevork Chavush, Tehlirian o Yerganian.

Seguramente la lucha de hoy, se libra on line en tiempo real por los medios y redes actuales pero el enemigo es el mismo: Turquía y su negacionismo respecto a su autoría y responsabilidad del Primer Genocidio del siglo XX donde fueran masacrados 1.500.000 de armenios y Azerbaiyán y su pretensión de ocupación territorial. Esta conjunción tiene nombre propio: Panturquismo.

Por Ing. Eduardo Torosian